Y caminando llevamos más de 40 años, próximos ya al medio siglo de existencia.

     No están todos los que son, pero si están algunos de los que han dedicado su vida profesional al Alfonso. Ya jubilados, el pasado miércoles 15 de enero volvieron a casa, a un encuentro informal.

     Gracias a ellos somos lo que somos. Ahora nos toca a nosotros, a una nueva generación. Nuestro respeto y admiración por su trabajo, dedicación y entrega al centro que nos une a todos: el Alfonso.